Reportajes
Biografía de Amaia. Recuerdos de una Vida
| Biografía de Amaia. Recuerdos de una Vida |
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| Escrito por Amaia | |
| miércoles, 07 de noviembre de 2007 | |
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He nacido en el año 1974 en Donosita – San Sebastián (Guipúzcoa) y como mi madre trabajaba en la tienda familiar, en Tolosa, vivíamos en Donosti e íbamos a Tolosa en tren todos los días y me llevaba a la guardería. Al año y medio, aproximadamente, cogí tuberculosis y me atendió un médico de San Sebastián, dejé de ir a la guardería y todos los niños de la guardería tuvieron una revisión y mis padres también; pero al final el contagio no era de nadie, por lo que les dijeron los médicos a mis padres que podía ser de cualquier escupitajo de la calle.
En marzo del año 75, justo antes de mi cumpleaños, cogí el sarampión y un sábado había boda, mi madre siempre había oído a la abuela (su madre) que era malo el frío, etc,.etc. Con lo cual mi madre no asistió a la boda y se quedó en casa cuidandome y hoy en día mi madre no se arrepiente de ese día no asistir a la boda y quedarse en casa cuidándome, ya que la abuela insistía en traerla bien abrigada y que se fueran a la boda, pero no. (...)
Mis padres se enteraron que me había quedado sorda de vacaciones de verano en Ezcaray (La Rioja), ya que se fueron allí de veraneo por recomendación del médico, que les comentó que ese clima era muy bueno para mis pulmones. Estando de vacaciones allí con mis padres, tíos de Madrid y amigos, en esa época había empezado a gatear-andar, mi tía Mari tenía en su mano los caramelos sugus, que decían que me encantaba, y al llamar por mi nombre no le hacía ni caso, cosa que Mari le dejó mosqueada, ya que una niña de casi dos años no le hacia caso y se lo comentó a mi madre (que es su hermana); mi madre no la creía y entre las dos llamándome y yo ni caso, entonces mi tío y mi padre que estaban en una habitación salieron (alarmados por los gritos llamándome), ahí mi tío golpeo el pie en el suelo de madera y yo al sentir la vibración giré. Mis padres se dieron cuenta de que me pasaba algo y adelantaron la vuelta a casa, mi padre contactó con el ambulatorio de Beasain y se pusieron en contacto con el mejor médico de España, el Doctor Olaizola en Madrid y allí les dieron la noticia que me había quedado sorda. Con esa fatal noticia, mis padres empezaron un periplo en busca de un "milagro" yendo de Madrid a Donosti, de Donosti a Burdeos (Francia) y todos coincidían con el mismo diagnóstico: que me había quedado sorda por el sarampión.
A partir de ese día empezaron la odisea de buscar información sobre ese tema y el tipo de educación. Mis padres desconocían que en Tolosa había un colegio de sordos, la ventaja de que Tolosa era un pueblo y que se conocían todos, a través de unos conocidos, mis padres contactaron con los padres de un niño sordo y se enteraron que en Donosti había un colegio de sordos, ya que en Tolosa no podía acoger a niños pequeños sordos y entonces ahí empecé en ARANS-GUI (Colegio especifico para niños sordos en San Sebastián). Después me fui al colegio ARANS-GUI de Tolosa y estuve hasta los 18 años. Recibí una educación totalmente oralista.
Cuando tenía 7 años, aproximadamente, el director de ARANS-GUI de San Sebastián, le recomendó a mi madre que me tenía que integrar en un centro ordinario y era el mes de diciembre, fue al colegio donde estudió mi madre, ahí rechazaron mi solicitud de ingreso y después fue al colegio “Nuestra Señora de Izaskun”, ahí si que me aceptaron donde estudié hasta 8º de EGB.
Cuando estuve en el colegio de sordos de Tolosa tenía a la logopeda, Begoña Tejería, que estuvo conmigo durante 15 años y estoy muy agradecida por si infinita paciencia que tuvo conmigo después de las “trastadas” que le hacía, hay una anécdota que jamás se me olvidará en vida, cuando me estaba preparando la Primera Comunión tenía dificultades de pronunciar la “j”, Begoña me hizo un pequeño “chantaje emocional” me decía que si no pronunciaba bien la “J” antes de la Comunión no podía ponerme el vestido (que era mi ilusión) la “odié” y ahí puse todos mis esfuerzos en poder pronunciar la “J” y me puse en plan cabezota hasta que por fin pronuncié la “J” y pude cumplir mi sueño ponerme el vestido. Ahora mismo, que tengo 33 años, veo atrás de lo que me costó, tengo y debo reconocer que Begoña Tejería hizo una gran labor extraordinaria como logopeda, porque si no fuera por ella, no sabría “hablar bien” y no estaría hasta donde he llegado.
La experiencia en el colegio ordinario fue positiva, las monjas se portaron divinamente con nosotros, en especial conmigo. El único problema que tuvimos fue con el psicólogo, ya que él pertenece a la “escuela vieja” (de ésos que piensan que las personas discapacitadas no somos capaces de sacarnos un título). El psicólogo le decía a mi madre que yo no iba a sacar el titulo de Primaria y cuando lo saqué mi madre fue a hablar con él para pedirle explicaciones y demostrarle que él había fracasado con su teoría y como profesional. Él mismo comentó que tampoco iba a sacar secundaría y resulta que lo saqué…. Cuando obtuve el graduado escolar quería seguir estudiando y ser ”alguien” en el futuro, me matriculé bachiller en las Escuelas Pías de Tolosa en un principio no quisieron admitirme por mi sordera y mi madre en vez de tirar la toalla fue al colegio con el BOE certificando que dentro de la Ley tenían que admitir a una persona discapacitada, al final me admitieron ya que a mi madre no se le ganaba nadie y para colmo el psicólogo era el mismo y de nuevo problemas otra vez y decía lo mismo que no iba a sacar bachiller ni COU. Después de tanto esfuerzo pude sacar los títulos, repetí 2º BUP. En Bachiller tuve problemas con el profesor de Literatura que me suspendió porque no sabía recitar una poesía y estuvo haciéndome la vida imposible. En 3º tuve que ir por la rama de las Ciencias para no tener problemas con el profesor de Literatura. Cuando por fin saqué COU, mi madre fue donde el psicólogo para “recordarle” que él era un FRACASADO y que yo había logrado sacar los títulos y ese sinvergüenza tuvo la “jeta” de decirle a mi madre que a mi me habían “regalado” los títulos por lástima ¡¡increíble!!. En la selectividad de junio suspendí y aprobé la selectividad en Septiembre. En esa época quería hacer tres carreras: Pedagogía, Psicología y Educación Especial.
Después de haber aprobado la selectividad en Septiembre, mi madre fue a hablar con la universidad para comentarles de mi problemas y a partir de ahí todo maravillas, abriendo puertas y sin ningún problema.
Finalicé la carrera de Pedagogía y tras conseguir el título de Licenciatura, como mi madre es mucha mujer, fue donde el psicólogo a “enseñar” delante de sus narices mi título de Pedagogía y ahí mi madre echó en cara todo lo que tenía “guardado” durante años en su interior y le llamó de todo y se largó de ahí tan a gusto y tan pancha. Estando en la carrera de Pedagogía, realicé las prácticas en el colegio de monjas donde estudié y allí le vi al psicólogo, cuando me vio allí se debió de quedar “blanco” al verme que estaba siguiendo pa’lante la carrera “demostrándole” que las personas discapacitadas no somos “tontos” y que podemos hacer una vida normal como el resto de la gente. Cuando terminé la carrera de Pedagogía planteé a mis padres que quería seguir estudiando, ya que Pedagogía no me “llenó” y ni me quedé contenta, quería hacer Educación Especial, pero en Salamanca, ya que tenía ganas de “ver” mundo y a aprender a vivir sola sin la dependencia de mis padres, es decir, aprender a valerme por mi misma, buscarme la vida. Estando en Salamanca, una maravillosa ciudad universitaria, termine mis estudios en el ISPE, donde ahí tuve mejores recuerdos y profesores buenísimos y mejores preparados.
Aquí en Salamanca es cuando comencé a conocer la comunidad sorda, ya que hasta ahora no sabía la Lengua de signos y desconocía por completo la comunidad sorda, ya que siempre he vivido y he crecido en el mundo de los oyentes. Aprendí la Lengua de Signos en 4 meses dando clases a personas adultas en el Centro Cultural de sordos de Salamanca y todo ello gracias a dos maravillosos alumnos que me enseñaron a cambio que yo les enseñara algunas materias.
Hoy en día continuo trabjando y colaborando en la asociación, con la que estoy encantada y enamorada de mi trabajo, sólo me queda la carrera de Psicología, pero ya me cansé de estudiar, espero que en un futuro pueda cumplir el deseo de tener el título de Psicología. Ahora me estoy preparando para las oposiciones, aunque sé que no será nada fácil, pero soy muy parecida a mi madre "no tirar nunca la toalla, lograr los objetivos y superar los retos"
Sólo me queda agradecer a mi familia, en especial a mi madre, por todo lo que ha hecho por mí y llegar hasta donde estoy y a Begoña Tejería, mi logopeda durante 15 años, por su infinita paciencia y sé que está muy orgullosa de "su niña" y nunca podré pagarle, sólo mi agradecimiento hacia ella
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