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El Aprendizaje de la Lectura: Aspectos Neurológicos y Psicológicos PDF Imprimir E-Mail
Escrito por signando.com   
lunes, 15 de octubre de 2007

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El lenguaje, como argumenta Vigotsky (1978) es una forma de comunicación y a la vez una forma de representación que facilita el desarrollo cognitivo. Lo que determina el potencial semiótico del lenguaje no es su formalización, sino que esté inmerso en el flujo de actividades interpersonales.  

 

 

Las personas oyentes desde el momento del nacimiento están inmersas en un mundo social del cual reciben  estímulos por el canal  auditivo, entre  otros. Ello  les  permite  ir aprendiendo el lenguaje oral sin que sea necesaria una intencionalidad por parte de los adultos (Fernández Viader, 1992; Wells, 1988). Así, por ejemplo, Wells recoge cómo, normalmente, los padres oyentes, al hablar con sus hijos oyentes, “crean, espontánea e intuitivamente, oportunidades para que los niños aprendan sobre los muchos sucesos que se producen en el curso de un día cualquiera. Estos padres no sienten ninguna urgencia por enseñar... Al aprender hablando, los  niños  son  constructores  activos de sus propios conocimientos (...)

 

Los padres que tratan a sus hijos de igual a igual en la conversación, dejándose guiar y negociando los significados y las intenciones, no sólo les están ayudando a hablar, además les están allanando el camino para descubrir que, hablando, se aprende” (1988: 85,86). Pero las personas sordas se ven privadas de este canal para captar la información y, en consecuencia, utilizan preferentemente otras vías, como son el canal visual y el cenestésico, lo que les orienta hacia otras formas de comunicación. (Fernández Viader, 1992). Para un análisis a fondo del proceso de aprendizaje de la lectura en un sordo desde edad temprana, es conveniente considerar las áreas neurológicas que pueden estar involucradas.

 

La comprensión de la palabra hablada depende primariamente del lóbulo temporal (comprende básicamente el área auditiva primaria y el área de asociación auditiva), mientras que el habla guarda relación principalmente con el lóbulo frontal. La naturaleza ha provisto al ser humano de manera que estas áreas puedan funcionar de manera coordinada en el proceso auditivo de comprender –hablar.  

 

Los neurólogos, por su parte, han comprobado que la lectura depende vitalmente del lóbulo occipital. Todavía no está determinada de modo definitivo el área cerebral responsable, en primera línea, de la capacidad de labio-escritura, pero hay indicios para suponer que es de máxima importancia el lóbulo parietal. Por lo tanto, si la lectura, inicial y evolutivamente, se relaciona con la palabra leída en los labios, parece esencial la integración entre los lóbulos occipital y parietal. Sabiendo, pues, que es este el proceso de aprendizaje en el hombre, no es única la posibilidad neurológica que se le ofrece al sordo. 

 

Desde el punto de vista psicológico, el problema puede ser más complejo y difícil. Lo primero que el niño aprende no es leer, sino a comprender y a utilizar la palabra hablada.

 

Lenguaje Auditivo   

 

 PRIMERA

 Interior desde el nacimiento hasta  los 9 meses.

 SEGUNDA

 Receptiva de los 9 a los 12 meses 

 TERCERA 

 Desde los 12 meses  a los 7 años

Etapas evolutivas del niño normal en la adquisión del lenguaje auditivo (Myklebust/1971)

 

El niño no aprende primero las palabras y luego su significado; la significación y la experiencia preceden a la adquisición de las palabras, que han de servir para simbolizar la experiencia. El relacionar la experiencia con el símbolo constituye la base del lenguaje interior. En la medida en que va desarrollándose este proceso, el niño empieza a pensar con palabras, agrupándolas y clasificándolas con su experiencia. Se requiere de seis a nueve meses de desarrollo de lenguaje interior, antes de conseguir la comprensión de la palabra hablada.

 

Si el lenguaje interior y receptivo del sordo no es equivalente al del niño oyente, encontrará obstáculos en el aprendizaje de la lectura. Aquí lo más importante consiste que el primer sistema simbólico-verbal adquirido sea eficaz y que el niño haya tenido una estimulación temprana, para que el sistema simbólico de lectura pueda ser satisfactorio. El análisis que haríamos sería el siguiente... si la lectura labial fuera el lenguaje interior y receptivo básico, y se enseñara la lectura mediante procedimientos, expresamente elaborados para que el niño pudiera asociar la forma escrita con la imagen vista  en los labios, quizá el sordo conseguiría un mayor éxito en su total desarrollo del lenguaje  

 

Estudios desarrollados por investigadores, ya han comprobado que la Palabra Complementada, es un sistema que hace posible percibir el habla completamente, a través de la vista mediante el uso simultáneo de la lectura labial y una serie limitada de complementos manuales..El complemento manual, incluye tres componentes: posición, forma y movimiento de la mano y puede aplicarse desde los primeros meses de  vida del niño.

 

Este sistema es uno de los muchos utilizados, siendo un mecanismo eficaz para el acceso de las Personas Sordas a la lectura.

 
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