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Anatomía y Fisiología del Oído PDF Imprimir E-Mail
Escrito por signando.com   
jueves, 05 de junio de 2008

Fisiología del Oído

El oído se puede dividir desde un punto de vista funcional y anatómico en las tres porciones conocidas: externo, medio e interno.

Comencemos por el oído externo, en el se encuentra el Pabellón Auricular el cual no cumple en el hombre una función importante, a diferencia de algunos animales como cérvidos, equinos y félidos que mueven sus orejas en 180 grados lo que les permite determinar la dirección del sonido, aunque sabemos que existen algunas claves de localización en base a la posición y sombra de la cabeza y la forma de la oreja en la audición monoaural del hombre. Además se ha observado que algunos hipoacúsicos ponen sus manos en el pabellón logrando un muy leve aumento de la percepción sonora.

También se sabe que un individuo con ausencia de pabellón oye a grandes rasgos en forma normal.

En cuanto al conducto auditivo externo (25-30mm), que por su posición protege el tímpano, sólo cumple función como resonador en los 1000-3500 ciclos. También se sabe que la audición se mantiene aunque exista un conducto auditivo filiforme y viene a alterarse sólo cuando la oclusión es total.

Otra función del conducto auditivo externo es la de producir cerumen que actúa como lubricante y protector.

El oído medio actúa como un multiplicador de la función sonora, ya que existe una interfase aire-líquido entre oído medio e interno que provoca una reflexión del 99,9% de la energía sonora, es decir sin oído medio se pierden 30 dB (decibeles).

La vibración del tímpano es mayor según la frecuencia, siendo mejor en la zona central, entre las frecuencias 1000-3000 ciclos/s. y en el martillo directamente sobre los 4000 ciclos/s.

El mecanismo de amplificación del sonido está determinado por el tímpano, que es 17 veces más grande que la ventana oval, lo que contribuye a mejorar la audición en 27 dbs. El mecanismo de palanca de los huesecillos contribuye a mejorar en 3 dbs, lo que permite ajustar la impedancia de la interfase aire —líquido peri linfático del oído interno por medio de la platina del estribo que actúa como pistón. (...)

 

Huesecillos Oído Medio Cuando el sonido que penetra al oído es muy intenso, se activa un mecanismo de freno que esta determinado por los músculos del estribo y martillo, que aumentan la resistencia a la vibración de los huesecillos protegiendo así las células ciliadas del oído interno.


Para una adecuada vibración del tímpano, la presión atmosférica en el conducto auditivo con respecto a la del oído medio debe ser igual, de lo contrario, se producirá un abombamiento o retracción de la membrana timpánica. Esto se regula gracias a un adecuado funcionamiento de la trompa de Eustaquio (Trompa Auditiva), que además de permitir el drenaje de secreciones, impide el paso de estas al oído medio. La trompa se abre con la deglución y bostezo (músculos periestafilinos). La limpieza de las secreciones del oído medio se efectúa por el movimiento de los cilios de la mucosa tubaria y de fuerzas de tensión superficial determinadas por las características del mucus.


Cuando existe ausencia de huesecillos la onda sonora debe llegar desfasada a las ventanas oval y redonda (juego de ventanas), ya que si llegan al mismo tiempo no se producirá una movimiento de los líquidos del oído interno, impidiendo la vibración del órgano de corti, produciendo una baja de 30 dbs.


En resumen, se puede decir que una lesión del tímpano producirá una pérdida de hasta 30 dbs , sobre 30 dbs implica lesión de huesecillos, y si no existe juego de ventanas hasta 60 dbs, si la pérdida es mayor implica en general que existe lesión en oído interno.


Una vez que el impulso sonoro llega a la ventana oval en el oído interno, se produce un movimiento de la peri linfa determinando una onda denominada "onda viajera" y que tiene un punto de mayor vibración dependiendo de la frecuencia de estímulo en una determinada zona de la cóclea, existiendo así una distribución tonotópica dentro de las dos y media espiras de ésta.


De este modo las frecuencias altas estimulan mejor la membrana basal que sostiene el órgano de corti de la base de la cóclea, y las frecuencias graves estimulan más el ápice de la cóclea, que esta más alejado.


El segundo fenómeno que ocurre es la transducción de la energía mecánica en eléctrica, por medio de las células ciliadas.


Así, con la onda vibratoria, son estimulados los cilios de estas células que están en contacto con la membrana tectoria del órgano de corti, generando por este mecanismo un estímulo nervioso.


Cabe señalar que esta actividad eléctrica de la cóclea es medible, a través de varios tipos de potenciales eléctricos, siendo el más importante del punto de vista clínico, el potencial de acción neural investigable por el examen llamado BERA.


Las células ciliadas cumplen distintos roles, las células ciliadas externas (aprox.12000) responden a estímulos de poca intensidad y las células ciliadas internas (aprox. 3500) a estímulos intensos.


Además las células ciliadas externas cumplen un rol de filtro modulador y son capaces de contraerse y producir estímulos sonoros provocados por la vía auditiva central, que envía información a través de la vía eferente o haz olivo coclear (aprox. 600 fibras).


Las células ciliadas internas reciben el 95% de la inervación eferente y las células ciliadas externas el 5%, lo que nos revela la importancia de cada tipo celular.


En el nervio auditivo existe también una tonotopia, en que las frecuencias agudas van por la periferia del nervio y las graves van por el centro. Las frecuencias estimuladas dependerán de las fibras (aprox. 25000 en oído humano) que son capaces de descargar, ya que cada una de estas, descarga solo a 1000 ciclos x segundo. Por este hecho se argumenta que al igual que en líneas telefónicas, existe un relevo de fibras en distintos grados de excitación lo que permite transportar hasta 20000 ciclos x segundo. La intensidad del estímulo dependerá del número de fibras estimuladas lo cual es función de las células ciliadas.


La primera neurona de la vía auditiva la constituye las neuronas del ganglio espiral que está en el modiolo, cuyas dendritas envuelven las células ciliadas. La vía continúa a la corteza cerebral donde existen dos áreas primarias auditivas, ubicadas en el fondo de la cisura de Silvio de cada lado, en el llamado lóbulo de la ínsula. Estas áreas son estimuladas simultáneamente siempre, aunque se estimule un solo oído. Se cree que el entrecruzamiento de la vía auditiva es un mecanismo protector ante lesiones de tipo central.

 
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